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jueves, 10 de marzo de 2016

Cochabamba

Relevamiento fotografico trabajos de montaje de elevador

lunes, 7 de marzo de 2016

En Hospital de Colombia más de dos horas atrapados en ascensor

Cinco personas permanecieron dos horas y media atrapadas en un ascensor del Hospital El Pueblito de Barranquilla. La emergencia se registró a las 9 y 30 de la mañana de este lunes.

Los afectadas llegaron al centro asistencial a unas terapias pero cuando de subieron al ascensor se dañó entre el primer y segundo piso.

Cuatro mujeres y un camillero vivieron los momentos más angustiosos de sus vidas porque duraron dos horas y media atrapadas.

"Veníamos a unas terapias, utilizamos el ascensor porque mi abuela tiene unas limitaciones físicas y entre el primer y segundo piso se dañó. De inmediato llamamos para que nos auxiliaran, nos dijeron que no había personal técnico en el Hospital, llamamos a la Policía en dos ocasiones para que mandaran una patrulla y tampoco vino", contó una afectada.

Mientras estuvieron las dos horas y media en el ascensor sufrieron de taquicardia y de la presión.

"Como es posible que después de tanto tiempo llegó un técnico para poder rescatarnos", manifestó.

Finalmente las mujeres y el camillero recibieron una atención médica cuando salieron del ascensor.

viernes, 22 de enero de 2016

Hacia el Estudio del Ascensor Sismorresistente

La rápida evolución de nuestras Ciudades en Zonas Sísmicas nos imponen la necesidad de estudiar las medidas de mitigación del riesgo en nuestras obras de Ascensor


El reciente sismo de Nepal que provoco aproximadamente 5600 víctimas fatales en Katmandu nos moviliza a repensar la situación del transporte vertical respecto a la prevención sobre contingencias de este tipo.  Recientemente la cercana Ciudad de Santiago sufrio un importante terremoto que afecto, entre otras construcciones, a sus elevadores.  Por suerte en la capital trasandina existen dispositivos sísmicos que, ante la evidencia de una aceleración basal, detienen preventivamente al elevador.  Si no hubiera sido de ese modo seguramente que el título del presente artículo sería correcto.  Por suerte no fue así  y el título solo pretende alertarnos sobre una posibilidad cierta de accidente debido a causas naturales.  No obstante recordemos que, como ya explica Andrew Maskry, los desastres no son naturales sino consecuencia de una inapropiada concepción humana.  Teniendo la capacidad y el conocimiento para analizar las probabilidades de ocurrencia de eventos naturales que pudieran afectar a nuestras obras es nuestra responsabilidad la de implementar medidas preventivas que aminoren sus efectos y, por sobre todas las razones, permitan salvar vidas.
Historicamente, los ingenieros se han preocupado por la seguridad estructural de sus obras pero han dejado de lado sus construcciones complementarias, que deben de vincularse íntimamente a las primeras.  Nos hemos preocupado por construir estructuras sismorresistente que permitan salvar vidas sin percatarnos que, por su interior, circulan carreteras que transportan a sus habitantes.  Al igual que es necesario pensar la seguridad de un puente vehicular o de una autopista, el sistema de ascensores o, mejor dicho, el sistema de transporte vertical de una edificación transporta un importante flujo de personas sostenidas ya sea por cables de ascero o por un pistón hidráulico, que deben su resistencia estructural al sistema de guias internas que actúan absorviendo acciones varias, según estas, sobre cualquier dirección espacial.  La fuerza resistente a estas acciones indefectiblemente es función de la forma en que la obra complementaria se vincula a la estereoestructura y de la eficiencia y eficacia que puedan desarrollar debido a la tecnología y artesanía de su instalación.

En la Centro Oeste de nuestro país no observamos reglamentación específica respecto a estructuras de ascensor sismorresistentes y si nos permitimos aclarar más sobre el asunto, los profesionales de la construcción piensan al elevador tal cual pueden pensar a una instalación de aire acondicionado.  No caen en cuenta que el elevador transporta personas y que se debe de asegurar la integridad física de los transportados aún ante contingencias naturales como lo es un sismo.  El elevador no es una instalación estática y se la puede definir como “obra complementaria destinada al transporte de personas, compuesta por un sistema estático íntimamente vinculado a la estereoestructura por el cual circula y un sistema móvil o dinómico que cumple la función de vehículo”.

No es necesario un sismo severo (terremoto) para provocar un accidente en el sistema de elevación de un edificio, tan solo un sismo leve puede provocar el choque de contrapeso con cabina, en el caso de grampas mal instaladas y guiadores no adecuados que permitan un movimiento excesivo, además de una mayor distancia entre sujeciones.

Observamos en la imagen un guiador de contrapeso demasiado “ajustado” que, debido a una excesiva luz entre sujeciones y estas, para colmo de males” mal ajustadas con pequeños juegos permitieron el descarrilamiento de la jaula provocando, de subida, un choque con cabina.  El resultado fue un desajuste en las fuerzas de rozamiento en polea y el deslizamiento del coche, al llegar a parada superir, hacia abajo, deteniéndose luego de una “caída de cuatro pisos”.  En este mal ejemplo podemos observar otras patologías que, al momento de la construcción, inspección y aprobación municipal nadie descubrio.  Son responsables: el instalador, el representante técnico, el director técnico y la autoridad de aplicación.


Otras patologías observadas son la escasa distancia que existe entre contrapeso y coche y la ausencia de barrera física de separación.  También la inexistencia de dispositivos guarda cables en poleas o sujeciones adecuadas en máquinas tractoras.


El cambio inicia a través de una etapa educadora, es preciso identificar las diversas necesidades de obra de acuerdo a cada locación particular, el debate ha comenzado y los instaladores del centro oeste argentino deberán adecuarse a los nuevos saberes y experiencias logrados cada vez que ocurre un sismo.  Deberemos trabajar en trasladar estos conocimientos a la normativa regional y, de ser posible, a la nueva reglamentación nacional.  Es decir, la problemática no es local sino nacional debido a que se comparten componentes y, en gran medida, porque el equipamiento a instalar se fabrica en otro sitio.

Medidas Antisísmicas

·         Disminuir distancia entre grampas.  Verificar efectos de arrancamiento, abollamiento y pandeo.
·         Imponer barrera entre contrapeso y cabina.
·         Instalar sensor sísmico que detenga el funcionamiento del ascensor.
·         Confinar contrapeso mediante en su plano.
·         Modificar sistema de guiadores para soportar movimiento laterales anormales.
·         Fijar máquina a suelo mediante brocas que impidan desplazamiento y posible vuelco.
·         Instalar dispositivos guardacables en poleas.
·         Instalación de tensores en base de máquina si esta supera el medio metro en altura.
·         Para ascensores Hidráulicos, verificar estabilidad del pandeo, capacidad de movimiento en apoyo de pistón a columna y realizar fijaciones adecuadas entre estos.  No se deberá permitir el pistón simplemente apoyado a su columna sino fijarlo mediante, por ejemplo, extensión roscada o perno en base.
·         Entre otras medidas.




lunes, 10 de junio de 2013

The elevators and the accidents

The incidents were tragic but also very rare. According to ConsumerWatch.com, “U.S. elevators make 18 billion passenger trips per year.” Those trips result in about 27 deaths annually, according to estimates from the U.S. Bureau of Labor Statistics and the Consumer Product Safety Commission. That works out to a fatality rate of 0.00000015% per trip.
Injuries and deaths are so uncommon that there isn’t much written about them in the medical literature. A 2009 report in Occupational Health and Safety notes that people who install and maintain elevators may become injured in a variety of ways, including, “falls, electrical shocks, muscle strains and other injuries related to lockout/tagout, confined spaces, scaffolds, cranes, rigging, hoisting and heavy equipment.”
The safety profile for passengers is much better. “Because of the intricate, redundant and regulated safety features built in to every elevator, catastrophes are rare outside of movies and TV,” according to the report. So-called rope elevators require only one woven steel cable, but they usually have four to eight cables just in case. In addition, elevators are equipped with “automatic braking systems” that are backed up by “electromagnetic brakes.” Finally, the report notes, “at the bottom of the shaft is a heavy-duty shock absorber system designed to save passengers if all else fails.”
The Journal of Forensic and Legal Medicine has a case report of a 48-year-old elevator maintenance worker who died when an unfinished elevator suddenly dropped about 10 feet. A team of doctors and a physicist in Europe concluded that the initial drop wasn’t necessarily fatal. But because the elevator car was much heavier than the man, it reached the bottom first and transferred kinetic energy to the man when he hit the floor – catapulting him about 20 feet back into the air. His fall from that height crushed his skull and caused his brain to hemorrhage, the team reported.
If an escalator is an option, it might be an even safer way to go. A 2008 study in the journal Accident Analysis and Prevention examined 14 years' worth of data on escalator injuries sustained by senior citizens in the U.S. Researchers tallied nearly 40,000 escalator-related injuries among the study population (average age 80.1 years) and calculated that the injury rate was 7.8 per 100,000 -- but there were no deaths.
A 2006 report in the journal Pediatrics found that children were generally safe on escalators as well, with an injury rate among 0-to-19-year-olds of 2.6 per 100,000. Children under 5 were most likely to be hurt, though their injury rate was only 4.8 per 100,000. More than half of the injuries observed over the 13-year period studied were a result of falls. There were no reports of fatalities, but 833 of the roughly 26,000 injuries involved amputations or avulsions.

Elevator plunges are rare because brakes and cables provide fail-safe protections

How many times a day do you step into an elevator? Many people live and work 10, 20 or even more stories above the ground. Yet rarely do you think about complicated electromechanical systems that glides you up and down, lest your mind wander to thoughts of a Tower of Terror-like plunge into the subbasement.

If you understood exactly what’s stopping you from plunging 500 feet into the subbasement, would you be more or less comfortable riding an elevator? There’s only one way to find out.

Let’s begin with the cables. Most elevators feature between two and eight woven steel cables. Elevator technicians refer to them as “ropes,” a reference to their 19th-century hemp predecessors. The number of ropes in a given elevator depends on something called a “factor of safety.” If the factor of safety, set by building codes, is 12 for a particular building, that means the combined strength of the ropes must be adequate to hold 12 times the mass of a fully loaded car. In effect, each rope can hold more than the weight of the car.

Individual cables occasionally fail, but it takes a freak event to sever all of them. In 1945, a B-25 bomber crashed into the Empire State Building, slicing through all of the cables on an elevator. The lone passenger survived the fall from the 79th floor because the cables beneath the cab slowed her descent and cushioned her landing. The planes that crashed into the World Trade Center on September 11, 2001, also sliced the elevator cables, and some of the victims plunged to their deaths.

Elevator engineers worry about more than just cable failures: The electronics, the pulley systems and other features must be working to ensure safe travel.

“Before each run, the elevator system checks the ‘safety chain,’ ” notes Daryl Marvin, director of innovation at Otis Elevator, the world’s largest elevator maker. (He was referring not to a physical chain but to a series of checks the elevator performs automatically.) “If anything goes wrong — the door is open, the elevator detects an overspeed or someone presses an emergency stop button — the system automatically cuts power to the motor and applies the brake.”

Elevators have two or three types of brakes. If there’s an error in the safety chain, a clamp closes on the pulley above the car, preventing the elevator from moving. Unlike an automobile brake, which has to be depressed to engage, the elevator brake is clamped down unless power is supplied to release it. That means that any loss of power, either due to a system error or an electrical grid failure, will set off the motor brake.

The safety check and the motor brake have failed on occasion, but negligence is the usual cause of accidents. In 2011, for example, an elevator in a Manhattan office building surged upward with the door still open, killing a 41-year-old advertising executive. An investigation showed that maintenance workers who disabled the safety chain during repairs forgot to reset the system.

Elevators also have a safety brake that is attached to the underside of the car. This is the innovation that made the passenger elevator possible when it was unveiled at the 1853-54 World’s Fair in New York.

By Brian Palmer, Published: June 10