La rápida evolución de
nuestras Ciudades en Zonas Sísmicas nos imponen la necesidad de estudiar las
medidas de mitigación del riesgo en nuestras obras de Ascensor
El
reciente sismo de Nepal que provoco aproximadamente 5600 víctimas fatales en
Katmandu nos moviliza a repensar la situación del transporte vertical respecto
a la prevención sobre contingencias de este tipo. Recientemente la cercana Ciudad de Santiago
sufrio un importante terremoto que afecto, entre otras construcciones, a sus
elevadores. Por suerte en la capital
trasandina existen dispositivos sísmicos que, ante la evidencia de una
aceleración basal, detienen preventivamente al elevador. Si no hubiera sido de ese modo seguramente
que el título del presente artículo sería correcto. Por suerte no fue así y el título solo pretende alertarnos sobre
una posibilidad cierta de accidente debido a causas naturales. No obstante recordemos que, como ya explica
Andrew Maskry, los desastres no son naturales sino consecuencia de una
inapropiada concepción humana. Teniendo
la capacidad y el conocimiento para analizar las probabilidades de ocurrencia
de eventos naturales que pudieran afectar a nuestras obras es nuestra
responsabilidad la de implementar medidas preventivas que aminoren sus efectos
y, por sobre todas las razones, permitan salvar vidas.
Historicamente,
los ingenieros se han preocupado por la seguridad estructural de sus obras pero
han dejado de lado sus construcciones complementarias, que deben de vincularse
íntimamente a las primeras. Nos hemos
preocupado por construir estructuras sismorresistente que permitan salvar vidas
sin percatarnos que, por su interior, circulan carreteras que transportan a sus
habitantes. Al igual que es necesario pensar
la seguridad de un puente vehicular o de una autopista, el sistema de
ascensores o, mejor dicho, el sistema de transporte vertical de una edificación
transporta un importante flujo de personas sostenidas ya sea por cables de
ascero o por un pistón hidráulico, que deben su resistencia estructural al
sistema de guias internas que actúan absorviendo acciones varias, según estas,
sobre cualquier dirección espacial. La fuerza resistente a estas acciones
indefectiblemente es función de la forma en que la obra complementaria se
vincula a la estereoestructura y de la eficiencia y eficacia que puedan
desarrollar debido a la tecnología y artesanía de su instalación.
En
la Centro Oeste de nuestro país no observamos reglamentación específica
respecto a estructuras de ascensor sismorresistentes y si nos permitimos
aclarar más sobre el asunto, los profesionales de la construcción piensan al
elevador tal cual pueden pensar a una instalación de aire acondicionado. No caen en cuenta que el elevador transporta
personas y que se debe de asegurar la integridad física de los transportados
aún ante contingencias naturales como lo es un sismo. El elevador no es una instalación estática y
se la puede definir como “obra complementaria destinada al transporte
de personas, compuesta por un sistema estático íntimamente vinculado a la
estereoestructura por el cual circula y un sistema móvil o dinómico que cumple
la función de vehículo”.
No
es necesario un sismo severo (terremoto) para provocar un accidente en el
sistema de elevación de un edificio, tan solo un sismo leve puede provocar el
choque de contrapeso con cabina, en el caso de grampas mal instaladas y
guiadores no adecuados que permitan un movimiento excesivo, además de una mayor
distancia entre sujeciones.
Observamos en la imagen un guiador de contrapeso
demasiado “ajustado” que, debido a una excesiva luz entre sujeciones y estas,
para colmo de males” mal ajustadas con pequeños juegos permitieron el
descarrilamiento de la jaula provocando, de subida, un choque con cabina. El resultado fue un desajuste en las fuerzas
de rozamiento en polea y el deslizamiento del coche, al llegar a parada
superir, hacia abajo, deteniéndose luego de una “caída de cuatro pisos”. En este mal ejemplo podemos observar otras
patologías que, al momento de la construcción, inspección y aprobación
municipal nadie descubrio. Son
responsables: el instalador, el representante técnico, el director técnico y la
autoridad de aplicación.
Otras patologías observadas son la escasa distancia que
existe entre contrapeso y coche y la ausencia de barrera física de
separación. También la inexistencia de
dispositivos guarda cables en poleas o sujeciones adecuadas en máquinas
tractoras.
El cambio inicia a través de una etapa educadora, es
preciso identificar las diversas necesidades de obra de acuerdo a cada locación
particular, el debate ha comenzado y los instaladores del centro oeste
argentino deberán adecuarse a los nuevos saberes y experiencias logrados cada
vez que ocurre un sismo. Deberemos
trabajar en trasladar estos conocimientos a la normativa regional y, de ser
posible, a la nueva reglamentación nacional.
Es decir, la problemática no es local sino nacional debido a que se
comparten componentes y, en gran medida, porque el equipamiento a instalar se
fabrica en otro sitio.
Medidas Antisísmicas
·
Disminuir
distancia entre grampas. Verificar
efectos de arrancamiento, abollamiento y pandeo.
·
Imponer
barrera entre contrapeso y cabina.
·
Instalar
sensor sísmico que detenga el funcionamiento del ascensor.
·
Confinar
contrapeso mediante en su plano.
·
Modificar
sistema de guiadores para soportar movimiento laterales anormales.
·
Fijar
máquina a suelo mediante brocas que impidan desplazamiento y posible vuelco.
·
Instalar
dispositivos guardacables en poleas.
·
Instalación
de tensores en base de máquina si esta supera el medio metro en altura.
·
Para
ascensores Hidráulicos, verificar estabilidad del pandeo, capacidad de
movimiento en apoyo de pistón a columna y realizar fijaciones adecuadas entre
estos. No se deberá permitir el pistón
simplemente apoyado a su columna sino fijarlo mediante, por ejemplo, extensión
roscada o perno en base.
·
Entre
otras medidas.




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