viernes, 22 de enero de 2016

Hacia el Estudio del Ascensor Sismorresistente

La rápida evolución de nuestras Ciudades en Zonas Sísmicas nos imponen la necesidad de estudiar las medidas de mitigación del riesgo en nuestras obras de Ascensor


El reciente sismo de Nepal que provoco aproximadamente 5600 víctimas fatales en Katmandu nos moviliza a repensar la situación del transporte vertical respecto a la prevención sobre contingencias de este tipo.  Recientemente la cercana Ciudad de Santiago sufrio un importante terremoto que afecto, entre otras construcciones, a sus elevadores.  Por suerte en la capital trasandina existen dispositivos sísmicos que, ante la evidencia de una aceleración basal, detienen preventivamente al elevador.  Si no hubiera sido de ese modo seguramente que el título del presente artículo sería correcto.  Por suerte no fue así  y el título solo pretende alertarnos sobre una posibilidad cierta de accidente debido a causas naturales.  No obstante recordemos que, como ya explica Andrew Maskry, los desastres no son naturales sino consecuencia de una inapropiada concepción humana.  Teniendo la capacidad y el conocimiento para analizar las probabilidades de ocurrencia de eventos naturales que pudieran afectar a nuestras obras es nuestra responsabilidad la de implementar medidas preventivas que aminoren sus efectos y, por sobre todas las razones, permitan salvar vidas.
Historicamente, los ingenieros se han preocupado por la seguridad estructural de sus obras pero han dejado de lado sus construcciones complementarias, que deben de vincularse íntimamente a las primeras.  Nos hemos preocupado por construir estructuras sismorresistente que permitan salvar vidas sin percatarnos que, por su interior, circulan carreteras que transportan a sus habitantes.  Al igual que es necesario pensar la seguridad de un puente vehicular o de una autopista, el sistema de ascensores o, mejor dicho, el sistema de transporte vertical de una edificación transporta un importante flujo de personas sostenidas ya sea por cables de ascero o por un pistón hidráulico, que deben su resistencia estructural al sistema de guias internas que actúan absorviendo acciones varias, según estas, sobre cualquier dirección espacial.  La fuerza resistente a estas acciones indefectiblemente es función de la forma en que la obra complementaria se vincula a la estereoestructura y de la eficiencia y eficacia que puedan desarrollar debido a la tecnología y artesanía de su instalación.

En la Centro Oeste de nuestro país no observamos reglamentación específica respecto a estructuras de ascensor sismorresistentes y si nos permitimos aclarar más sobre el asunto, los profesionales de la construcción piensan al elevador tal cual pueden pensar a una instalación de aire acondicionado.  No caen en cuenta que el elevador transporta personas y que se debe de asegurar la integridad física de los transportados aún ante contingencias naturales como lo es un sismo.  El elevador no es una instalación estática y se la puede definir como “obra complementaria destinada al transporte de personas, compuesta por un sistema estático íntimamente vinculado a la estereoestructura por el cual circula y un sistema móvil o dinómico que cumple la función de vehículo”.

No es necesario un sismo severo (terremoto) para provocar un accidente en el sistema de elevación de un edificio, tan solo un sismo leve puede provocar el choque de contrapeso con cabina, en el caso de grampas mal instaladas y guiadores no adecuados que permitan un movimiento excesivo, además de una mayor distancia entre sujeciones.

Observamos en la imagen un guiador de contrapeso demasiado “ajustado” que, debido a una excesiva luz entre sujeciones y estas, para colmo de males” mal ajustadas con pequeños juegos permitieron el descarrilamiento de la jaula provocando, de subida, un choque con cabina.  El resultado fue un desajuste en las fuerzas de rozamiento en polea y el deslizamiento del coche, al llegar a parada superir, hacia abajo, deteniéndose luego de una “caída de cuatro pisos”.  En este mal ejemplo podemos observar otras patologías que, al momento de la construcción, inspección y aprobación municipal nadie descubrio.  Son responsables: el instalador, el representante técnico, el director técnico y la autoridad de aplicación.


Otras patologías observadas son la escasa distancia que existe entre contrapeso y coche y la ausencia de barrera física de separación.  También la inexistencia de dispositivos guarda cables en poleas o sujeciones adecuadas en máquinas tractoras.


El cambio inicia a través de una etapa educadora, es preciso identificar las diversas necesidades de obra de acuerdo a cada locación particular, el debate ha comenzado y los instaladores del centro oeste argentino deberán adecuarse a los nuevos saberes y experiencias logrados cada vez que ocurre un sismo.  Deberemos trabajar en trasladar estos conocimientos a la normativa regional y, de ser posible, a la nueva reglamentación nacional.  Es decir, la problemática no es local sino nacional debido a que se comparten componentes y, en gran medida, porque el equipamiento a instalar se fabrica en otro sitio.

Medidas Antisísmicas

·         Disminuir distancia entre grampas.  Verificar efectos de arrancamiento, abollamiento y pandeo.
·         Imponer barrera entre contrapeso y cabina.
·         Instalar sensor sísmico que detenga el funcionamiento del ascensor.
·         Confinar contrapeso mediante en su plano.
·         Modificar sistema de guiadores para soportar movimiento laterales anormales.
·         Fijar máquina a suelo mediante brocas que impidan desplazamiento y posible vuelco.
·         Instalar dispositivos guardacables en poleas.
·         Instalación de tensores en base de máquina si esta supera el medio metro en altura.
·         Para ascensores Hidráulicos, verificar estabilidad del pandeo, capacidad de movimiento en apoyo de pistón a columna y realizar fijaciones adecuadas entre estos.  No se deberá permitir el pistón simplemente apoyado a su columna sino fijarlo mediante, por ejemplo, extensión roscada o perno en base.
·         Entre otras medidas.




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