domingo, 24 de enero de 2016

Desde los nuevos paradigmas económicos hacia la Evolución de la Empresa de Conservación de Ascensores

Ya hemos aprendido a manejar en tiempos tormentosos para bien aplicar el refrán: “a río revuelto ganancia de pescadores”

Si evaluáramos brevemente el desempeño de nuestra industria desde hace escasos 20 años a la fecha notaremos los diferentes ritmos y huellas que imponen las constantes modificaciones que generan nuevos paradigmas.  Las pequeñas empresas conservadoras, que marcan la diferencia en nuestra industria respecto a la de las demás industrias de los hermanos países latinoamericanos lejos de la posibilidad de desaparecer parecen afianzarse interpretando muy bien los humores cambiantes de nuestra economía.  A pesar de vivenciar un permanente estado de crisis cambiaria, inflacionaria, de incertidumbre general el empresariado argentino, ya acostumbrado a estos avatares, puede seguir adelantando y, creo, las empresas dedicadas a la conservación de ascensores aprovechan esta marea y ven crecer su parque a cargo.  Son menos los que no logran beneficiarse de esta circunstancia y, de a poco, van quedando atrapados en su pequeña realidad ya dispuestos a aceptar su condición como la de un mero oficio, perdiendo definitivamente la necesaria visión de un emprendedor.

Para montar la cresta y lograr mantener un proceso de constante crecimiento, generalmente de forma intuitiva, hemos profesionalizado nuestra labor adoptando nuevas herramientas de Gestión tanto Administrativa como Tecnológica que nos ha permitido soliviar la mayor estructura organizativa que requieren nuestras PYMES. 

Sabido es que dentro de la vertiginosa turbulencia de los cambios es cuando sobresale el talento y la formación diferente, quienes tengan ese poder innato de supervivencia extrema de adaptación, versatilidad y, por sobre todo, la visión del horizonte que aún no se deja ver podrán liderar con ventaja sobre quienes aún no logran, no pueden o simplemente no quieren enterarse de que la sociedad indefectiblemente acompañara de una u otra forma esta nueva realidad.  Por supuesto que en el camino habrán rezagados pero la mayoría de nuestros empresarios ya están preparados y asisten a este rumbo que se afianza en nuestro país; la mayor profesionalización y jerarquización de los servicios de conservación de ascensores generará una mayor especialización y necesidad de otra infraestructura, el crecimiento de estas organizaciones ya es inevitable.

En plena recesión apenas bajó la demanda de elevadores; si, hubo menor trabajo pero nunca en los niveles antes esperados y hasta el fenómeno inflacionario, bien manejado, pudo presentarse como una ventaja competitiva lográndose una mayor rapidez en la resolución de cada contrato y hasta, en muchos casos, una mejor forma de pago logrando percibir el total de la inversión por adelantado, olvidándonos del agobio que genera luego buscar la certificación final.  Claro que somos conscientes que todo proceso inflacionario puede resultar fatal para el desprevenido y, de hecho, genera quiebras pero otra vez repetimos: nuestro empresariado ya ha tomado varias lecciones sobre economía argentina y sabe actuar, salvo las excepciones que son de público conocimiento y de las cuales ya podríamos aseverar que han sido debido una conducta displicente y hasta irresponsable más que a las consecuencias de nuestra realidad como país.  En estos casos la inflación actúa como una zaranda o un tamiz que dejará de lado la materia prima no apta para esta industria y en todo caso es una herramienta más que eficaz en un proceso de nivelación hacia arriba y a la evolución en cuanto al profesionalismo empresarial.

El nuevo escenario a ocupar nos exigirá una mayor capacidad de gestión, no solo para dejar de utilizar la libreta de notas e incorporar sistemas informáticos sobre reclamos y manejo de cuentas sino para no perder el contacto personal para con una cada vez mayor cantidad de clientes.  A pesar de que nuestras organizaciones crezcan y ya sintamos tener una gran empresa de servicios estos nunca serán de forma monopólica y, aunque lo fueran, nunca se debe de perder el sentido de servicio y atención personalizada, pues la naturaleza de esta esta industria no lo permite, ya se vio en casos donde el trato despersonalizado primo sobrevino al tiempo la falta de confianza del cliente hacia su operador y la consecuente debacle económica primero y financiera luego de quien aplico este criterio.  
Esta nueva realidad nos obliga a participar insistentemente en todo foro y discusión posible acerca de la normalización de la actividad, su regulación y la necesidad de una mayor profesionalización de los actores, ya sean los operarios, los inspectores y hasta quienes administran el sistema de transporte vertical de cada inmueble.  La actividad solidaria y altruista no es más que el pequeño grano de arena que debemos aportar para construir definitivamente esta nueva realidad que deberá de aplicarse de una forma descentralizada y solidaria hacia las jurisdicciones de menores recursos, pues no deben de quedar sitios propicios para las malas praxis, la competencia deberá gestarse hacia la innovación y calidad total certificada.

Y no nos olvidemos de Juan

Ya lo hemos dicho, el principal eslabón que asegura el éxito de nuestra actividad, lo constituyen nuestros técnicos de atención, sin ellos toda palabra es nada, la mayor de las herramientas para afianzar el cambio será la capacitación constante y permanente de quienes ejerzan el oficio de ascensorista.  Deberemos de imponer certificaciones de oficio periódicas evaluando criterios tecnológicos, sobre seguridad y desempeño en la atención hacia las necesidades de nuestros clientes, veremos no solo su profesionalización sino también su jerarquización, la sociedad todavía no entiende que un técnico ascensorista tiene una responsabilidad similar o hasta incluso superior a quien inspecciona una aeronave y esto ocurrirá, tiempo mediante, mediante un proceso de capacitación permanente, siempre y cuando las empresas conservadoras apoyen y complementen la iniciativa entregando los recursos físicos necesarios pues el santo es santo pero más santo será si se viste como tal.

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